Trastorno de Pánico/Agorafobia

El trastorno de pánico consiste en la aparición súbita y reiterada de ataques de pánico, caracterizados por un temor o un malestar intenso que alcanzan una intensidad máxima en pocos minutos. Los ataques de pánico pueden manifestarse a partir de un estado de ansiedad, aunque también pueden hacerlo partiendo de un estado previo de calma. Los ataques se presentan asociados a determinados síntomas somáticos o cognitivos, que según el DSM5 (APA, 2014) pueden consistir en:

  • Palpitaciones o incremento de la frecuencia cardíaca.
  • Escalofríos, calor o sudoración.
  • Temblor.
  • Ahogo.
  • Molestias torácicas, abdominales o náuseas.
  • Mareo, desmayo o inestabilidad.
  • Desrealización (sentimiento de extrañeza o de irrealidad en relación con el entorno) o despersonalización (sentimiento de extrañeza con relación a uno mismo o sensación de estar fuera del propio cuerpo).
  • Parestesias (hormigueo).
  • Temor a morir, a una pérdida de control o a volverse loco.

Cuando se manifiestan los ataques de pánico la persona puede experimentar una sensación de inquietud o preocupación a sufrir nuevas crisis o a sus consecuencias, por ejemplo la persona puede pensar que el pánico puede aparecer en cualquier momento y preocuparse por sufrir un ataque al corazón, perder el control o volverse loco. La persona también puede modificar su conducta para evitar las crisis de pánico, como por ejemplo dejando de ir a determinados lugares, evitando realizar ciertas actividades o no exponiéndose a situaciones desconocidas.

La agorafobia es una ansiedad o temor a exponerse a diferentes situaciones, como utilizar el transporte público (avión, bus, tren, barco), conducir el coche, estar en espacios abiertos o cerrados (por ejemplo atascos, hacer cola, estar en lugares muy concurridos o salir de casa a solas).

La persona con agorafobia evita afrontar las situaciones en las que considera que le podría resultar difícil escapar o recibir asistencia en caso de sufrir una crisis. Cuando se ve obligada a afrontar las situaciones y no puede evitarlas, las soporta con una ansiedad desproporcionada, en función del riesgo real que plantean las situaciones temidas.

La agorafobia afecta a la persona en su normal funcionamiento y puede comportar problemas laborales, sociales, académicos, personales, familiares o de pareja o de otra índole.

Para realizar el diagnóstico de agorafobia el temor y la ansiedad deben manifestarse durante un período igual o superior a seis meses.

La mejor asistencia psicológica en Girona a su alcance

Consulte sin compromiso